Imagenes

Era demasiado joven y veía en su boca como tantas palabras adornaban el ambiente  -en definitiva lo disfrutaba- . Sus latidos, su manera de moverse, su forma de hacerme vibrar.

Nos habitabamos, nos sentiamos, nos acompañabamos, el bosque, el y yo, el aíre, la música, su voz cantante, sus latidos, de nuevo sus latidos, sus ojos sonrientes, amor explicito, sentimientos a flor de piel, su respiración sobre la mia. Mi intención de ser, de estar, de reparar, su intención de cuidar, de abrazar, de pretender.

Eramos el y yo, en busca de sonidos inexistentes, ocasiones impredecibles, tacto. contacto. El y yo.

Sorpresa

Mi corazón se ha frenado, se ha alterado,  ha temblado y se ha estancado, mis dedos se han paralizado, mi boca se ha abierto formando una exacta “O”, mis ojos se hicieron tan grandes como pudieron y mis cejas se levantaron tanto que por un momento sentí que las perdía. Maldita sopresa, maldita por el efecto que logras hacer en mi, maldita por atravesar mis oidos y mis ojos. Mis pensamientos. Maldita por no dejarme continuar lo que hacía, por hacerme perder el hilo, por desconectarme de mis asuntos.

Descarada sorpresa, descarada y desconsiderada por ser capaz de producir en mi la imposibilidad de hablar y por golpearme la cara sin verguenza alguna y dejarme pasmada, instantaneamente congelada, sin posibilidad alguna de comentar lo que he visto, lo que he percibido, lo que he escuchado e inclusive lo que he sentido, porque esta desgraciada sorpresa viene cargada de secretos que debo guardar y conservar.

De noche

Solo hay una manera en la que sea posible alejarnos; que exista un gusto tan grande capaz de confundir, revolcar y dañar más las cosas en su vida, un gusto de tal magnitud que no podamos resistir a nuestros instintos y tengamos la necesidad de atacarnos como bestias, arrancarnos la piel, tomarnos por el pelo tan fuerte como podamos, y olvidarlo todo, TODO.

Reflejos.

Ella percibía en sí, aquella sensación de profunda necesidad que no sentía hace mucho, sus piernas temblaban, sus ojos se cerraban y sus pensamientos inexactos la ahogaban de frases sin sentido, cada una de ellas cargada de ilusiones, voces melódicas y vibraciones que eran capaces de retorcer su espalda.

Era como un frío exquisito que recorría todo su cuerpo. Era ella conectada consigo misma y perdida de igual modo en el mundo. Esa rara manía de revivir. De prenteder de nuevo, de esperar, de soñar, de imaginar.

Unicas realidades

… Y desde ese momento, no pude dejar de besarlo.

Resumen.

Descubrí que es él con quién quiero pasar el resto de mis días, me aferré tanto como pude a la vida y reconocí entonces el temor que le tengo a los orgasmos.

TU

He despertado y he encontrado tu rastro en mi memoria, tus dedos en mi cuerpo, tu aroma en mi nariz y me he dado cuenta que de nuevo me has abandonado y me has dejado a la deriva, llena y cargada de instintos y de emociones que no comprendo.

He intentado descubrir la manera de hacerte permanecer en mi, en mi mente, en mis sentidos y en todo aquello que abraza mis tiempos. Y de repente siento una necesidad inevitable de querer que me acompañes y que con tu sutileza impregnes mi vida, tu tan delicada, tan sutil, tan tierna y tan lijera, tan hermosa.

Es entonces cuando deseo que con tu esencia adornes mis pensamientos y que bailes en mis suspiros, cargada de todo aquello que te compone, de tu cuerpo disfrazado de blanco, liviano e intocable.

Te invoco y voy perdiendo poco a poco mi derecho a tenerte,  inalcanzable e incomprendida tranquilidad. 

El más anatómico. (Regalos de media noche para lo.can.cios)

Siento que por medio del movimiento puedo expresar y sostener lo que mis fuerzas guardan.
Creo que puedo pintar con mi cuerpo cuantas imagenes pasan por mi mente.
Percibo como nuestras pieles se tocan, se identifican y se reconocen.
Observo como la luz ilumina poco a poco nuestros sentidos y como nuestras mentes se unifican en una sola visión.
Proyectamos una cantidad incontrable de sentimientos que llevamos bien adentro, tan adentro que quizás en ocasiones no logramos descubrir. 

Me siento a su lado, muevo mis caderas, estiro mis piernas y mis pies delicadamente  con la intención de darle a conocer todo lo que siento.

Puedo darme cuenta que en ocasiones no controlo mi cuerpo, que mi mente trabaja a mil por hora y que a veces quiero parar, quedarme en silencio y dejarme llevar, pero es imposible, hablo, hablo y hablo, y ese nudo en la garganta que me conoce, me impregna de tristeza, es ahogador y no me permite respirar, me arden los ojos como si un limón hubiese entrado en ellos, mis parpados no resisten, inevitablemente empiezo a llorar.
Quiero abrazarlo y decirle “no quiero que te vayas de mi vida”.

Mientras más me muevo, más empiezo a conectar mis recuerdos, mis pensamientos y mis sentimientos con lo físico, dandome la oportunidad de dejar que todos los recuerdos lleguen a mi, alguna vez me dijo que todos nacemos y morimos con olor a carniceria, mi cabeza toca el suelo y su mano rodea mi cintura, es mi compañìa. Con el tiempo nos hemos ido quitando poco a poco ese olor, hemos conocido personas capaces de armonizar nuestro mundo y nos hemos reconocido como parte de la naturaleza y no como dueños de ella.

Y Pienso, solo pienso que no soy capaz de decirle nada, solo quiero moverme un poco más, tocar su mano, dar vueltas, sentir la energía de nuestros cuerpos brotar y dejar que el piso frio sea un motivo más para que mi cuerpo fluya como el agua y sea como siempre ha querido ser, libre.

Amo esta sensación conjunta, cierro mis ojos y sonrio, estoy a su lado,aprendiendo a no pensar tanto en razones, en videos, y en esa cantidad de cosas que solo mi mente es capaz de crear.

Le pongo silencio a mi mente, dejo que mi cuerpo exprese y entonces descubro lo que en verdad es bailar. 

Pude ver su lágrima caer,  sin mirar a nadie, sin querer nada.
Y lo amé como nunca.

A decir verdad

Nacen dentro de mi sentimientos indescriptibles, semillas sensibles al tacto, a las caricias y a los movimientos del cuerpo.

Quiero ser armonía para tu piel y complementarme poco a poco con lo que llamas cuerpo de sentidos, volvernos uno en abrazos y comunicarnos en el silencio de nuestros pensamientos. Quiero compartirte palabras, besos, momentos, volar en aviones de papel, aventurarnos en días de mar, descansar en el pasto de noche, iluminar nuestras sonrisas, estar en silencio contigo, conmigo, aquí donde ya no hará frío. 

Pienso en ti como pienso en cada cosa que llega a mi vida y se vuelve impermeable a las críticas ajenas y egoistas, quiero escribir en tu pecho, caminar a tu lado, estar en tí. Pienso en ti como creador de semillas de amor en mi corazón y te concedo el poder de hacer música para mis oidos por medio de susurros y de quedarte conmigo por el tiempo que te toque estar aquí, y cuando sea momento, retornaremos a ser hojas naranjas al viento, admiraremos las nubes en soledad y encontraremos otras espaldas en las que podamos reposar.